sobre Jaytaram

Artista en la técnica de pintura al óleo, dedicado formalmente desde el año 2019. Pinturas.

Nombre Civil: Sergio Marcelo Abarzúa Rodríguez.

Vive en la ciudad de Temuco, novena región, Chile.

Casado desde 1994 con Lamandu-Marcela Cifuentes, padres de dos hijas Arixa y Amalix.

Profesión Universitaria: Constructor Civil (Universidad de la Frontera, titulado el año 1997) con mas de 20 años de experiencia en obras de edificación.

Escritor del libro “Numerología Escalera hacia la integralidad” ISBN 978-84-18411-42-7, publicado en digital por la editorial Tregolam, año 2020. Libro

Consultor personal, otorgando asesoría para autoconocimiento. Sesión personal.

“Consultor e instructor en desarrollo personal integral”, con mas de 15 años de ejercicio y mas de 30 años de camino en el proceso de crecimiento personal con diferentes formaciones y experiencias.

La mayor parte de su aprendizaje lo ha conseguido en la organización Cóndor Blanco, como discípulo de Suryavan Solar desde 1990, que es el Mentor y fundador de Cóndor Blanco, cuyo camino se representa como «El camino de los cuatro elementos«, con un método propio que entrega herramientas ancestrales y modernas para el desarrollo humano.

Instructor y conferencista en la técnica de Numerología Pitagórica, formado en Cóndor Blanco Internacional y participando como instructor para ellos en Chile, Brasil, México, Colombia y Venezuela desde el año 2011 al 2021 (fotos de seminarios en flickr).

Formado en «Coaching ejecutivo y organizacional» (año 2004) con CDO Consulting Group y en Coaching Express (año 2012) con Cóndor Blanco Internacional.

Formado en «Terapia respiratoria Brethawork» con Clarity Breathwork institute of California, de Dana Dharma Devi, en el año 2001 al 2004.

Ha complementado su crecimiento, participando en varios seminarios en los últimos 30 años, incluyendo algunos poco comunes, como son:

  • En cinco ocasiones distintas ha realizado el seminario de «Liderazgo y Fier Walk«, con inmersión de tres días.
  • En dos ocasiones ha realizado retiro de Meditación Budista con inmersión de cuatro días, guiado por Drupon Lama Dorje (Instagram: @druponlamadorje y @lamadorjefoundation).
  • En tres oportunidades ha experimentado la práctica de meditación profunda y elevación de la consciencia, llamada “Búsqueda de Visión” o “Hanblecheyapi”.
  • Seminario de siete días “Eneagrama Sufi y Apertura de corazón«, impartido por Abdul Karim Baudino.

Existe un poderoso motivo por el cual estamos viviendo en la tierra, es «el conocimiento de si mismo, quienes somos»

Canción «Yo soy Aquel», de Suryavan Solar (Xolhar en aquellos tiempos), del disco Águila Celeste, año 1990

Jaytaram y su relación con la pintura al óleo

Aquí comparto algunos detalles de mi vida, que se vinculan a haber llegado a dedicar parte de mi vida al arte de la “pintura al óleo” y lo digo de esta forma ya que mi formación profesional formal no es en artes, es en Construcción Civil, lo cual tiene muy poca relación con la temática.

El color me llamó la atención desde pequeño, me gustaba, me generaba cierta sensación de plenitud trabajar con él (fuese en lápices o témperas) y cerca de mis 12 años de vida conocí el óleo a través de unos amigos del colegio, tuve acceso a algunos libros que ellos tenían y comencé a incursionar en el.

Los motivos que más llamaban mi atención eran los paisajes, como los que habían realizado algunos pintores en el pasado, pintores ya consagrados en épocas anteriores, que se enfocaban en el color con marcados brochazos, sin definir tanto la forma,…en resumen mi admiración era hacia el color y su manera de aplicarlo, más que el detalle en el dibujo de la forma representada (por ejemplo Claude Monet y Alberto Valenzuela Llanos).

Afortunadamente cerca de mis 13 años, llegó a mi escuela un profesor de arte que amaba el óleo y los brochazos gruesos, el señor Pedro Henríquez, con tendencia a representar el paisaje con un estilo similar al impresionismo. El logró formar un grupo de alumnos del óleo y generamos un par de exposiciones en mi pequeña ciudad (Curacautín-Chile), anclando en mí, el amor por esta técnica pictórica.

El profesor se fue de mi ciudad un año después, y a posterior fue muy poco lo que pude dedicarme, aparecieron otros intereses de adolescente y esto quedó como un hobby que volvía ocasionalmente.

Cerca de mis 13 o 14 años, mi tía Cristina me llevó en la ciudad de Temuco-Chile, a la casa del pintor René Bravo, quien había realizado varias exposiciones de pinturas al óleo, la última de ellas en Estados Unidos (en el año 1980 aprox). Tristemente después de esta última exposición en USA sufrió parálisis en su lado derecho, no pudo dedicarse mas a la pintura de forma profesional ya que él era diestro. El me regaló un pincel y una de sus paletas de madera. Nunca mas le volví a ver, pero dejó una bella impresión sobre el estilo de pintura y sobre el óleo.

Estando en los primeros años de universidad (año 1989 aproximadamente) conocí a Suryavan Solar, quien presentaba en Temuco una exposición de pinturas con aerógrafo, con temas muy distintos a los que conocía

y me despertó nuevamente el deseo de pintar, así que retomé el arte y realicé algunas pinturas. Luego el amor, el matrimonio, los hijos, la profesión mas otros aprendizajes paralelos hicieron dejar en el olvido el hobby por aproximadamente 20 años.

Viviendo en Pucón-Chile, una noche soñé que encontraba un curso de pintura en una librería y me hacia sentir muy feliz (en el sueño). Al otro día, salí a caminar por la ciudad, pasé por la librería y para mi grata sorpresa el sueño se hizo realidad,…en vitrina estaba el primer facsímil de un curso de dibujo y pintura que se entregaría semanalmente (con 40 DVD y 80 fascículos), el cual aportó técnica y una grata reconexión con el arte nuevamente, pero a modo de hobby.

Cinco años después (cerca del 2019) en Cóndor Blanco, habiendo realizado por tercera vez una búsqueda de visión (o Hanblecheyapi, en esta ocasión de cinco días en vez de cuatro que es lo habitual),  la desafiante y poderosa experiencia generó una sensación de expansión, unificación y plenitud, cerró ciclos de vida y en conclusión fue como sentir que no tenía nada mas que hacer, estaba todo bien y no hay mas deuda con la existencia, lo cual trajo mucha paz y conexión conmigo mismo, pero curiosamente a las pocas semanas y por eso cuento todo esto, se me despertó una gran tristeza, algo profundo y olvidado. Este dolor era por no haberme dedicado seriamente a la pintura, amándola tanto, haciéndome sentir tan bien cada vez que la abordaba. El hecho de no haberme dedicado a ella, por estar ocupado con otros asuntos de la vida, había acumulado en mi interior, en silencio y en secreto una gran pena, una deuda conmigo mismo y una sensación de no realización. Esta sensación de etapa no vivida fue tan fuerte que me generó el compromiso por retomar el arte, pero ahora no podía ser abordado como un hobby ocasional, sino que el mensaje interno era que debía hacerlo de forma seria, metódica, con técnica y con amor…como mínimo debía hacerlo hasta sentir que consiga como resultado obras que me gusten, que me animen, que me den orgullo mirarlas y así fue que decidí comenzar a hacerlo seriamente a partir del año 2019, a mis 48 años.

Paré con la actitud mediocre de hacerlo a medias, con malos materiales y sin técnica en el manejo del color.

Comencé por comprar óleos, médiums y pinceles de calidad. Para mayor compromiso adquirí varias telas de gran tamaño que me forzarían a manejar con dedicación el color, por periodos de tiempo extensos, involucrando paciencia, concentración, método y profesionalismo.

Además de la inversión en materiales (que no fue menor), decidí resolver dudas importantes que tenía con respecto al manejo del color.

Compré varios libros y gracias a que hoy en día es mucho mas fácil conseguir enseñanza, en internet encontré al pintor español Hangel Montero, que puedo decir con afecto y gratitud, es una persona generosa con su conocimiento, trasparente y ordenada en su forma de enseñar, lo cual facilita mucho el aprendizaje. Compré su libro, su curso y me suscribí por unos meses a sus clases, hasta que perdí el miedo a mezclar colores y conseguir los tonos buscados. Logré poder dejar una obra a medias y retomarla después sin perder el hilo y conseguir el color que quiero, o por lo menos acercarme lo suficiente para continuar. Antes de este proceso personal interno de decidir enfrentar con madurez el arte, mi forma de pintar era un poco impulsiva y a medias en todo sentido. Manejar colores luminosos me resultaba demasiado desafiante, ya que generalmente terminaba ensuciando los colores, así que mi solución a esto, era trabajar con colores sienas, ocres y olivas, los cuales no daban tanto problema al mezclarlos entre sí.

Obviamente, no representaba mi anhelo y el resultado que arrojaba era una pintura mas gris, que parecía antigua o de otra época y esto nunca me dejó tranquilo y conforme. Me agradaba el proceso de pintar, pero no lograba sentir plena realización con el resultado.

Concluyo que todo esto que les comparto, es lo que gatilló tan profunda tristeza después de la tercera búsqueda de visión.

Hoy en día, me realiza lo que consigo y aunque no soy un pintor formado en escuelas de Bellas Artes, mi trabajo me gusta y le agrada a otras personas.

El óleo y el arte de pintar con él, es para mi algo muy especial, me eleva en consciencia, me conecta conmigo mismo, me genera sensación de nobleza, distinción, elegancia y calidad.

Si los pigmentos del óleo son buenos y puros, pueden mantener por muchísimos años el color, como si fuese nuevo o recién aplicado.

Si la obra es bien cuidada, la podrán disfrutar varias generaciones. Por eso, una obra pintada al óleo es de gran valor y si esta es bella “a los ojos de su dueño”, será un tesoro que lo acompañará toda su vida.

Hoy en día, mi forma de pintar es con mucho respeto al proceso, cuido de estar en armonía antes de hacerlo, por lo general medito en la mañana y mantengo mi centro para iniciar el proceso de pintar.

No solo cuido la técnica, sino que presto mucha atención a mi estado interno, ya que, si no lo hago, entro en desequilibrio, desarmonía y los errores no tardan en aparecer, generándome desmotivación y deseo de desistir en terminar el tema elegido. Cuando esto sucede, me detengo, postergo unas horas o lo dejo para el otro día derechamente, hasta que retomo la práctica de la meditación y consigo centrarme, las emociones alteradas pasan, resuelvo la frustración y la mente se calma, posteriormente me permito continuar con el proceso pictórico. Esta herramienta me resulta vital hoy en día, para lograr concluir cada pintura y con un resultado que me agrade.

Pintar con óleo sobre tela, no es algo que tomo a la ligera o que hago con prisa, muy por el contrario, cada obra me toma bastante tiempo, dedicación y foco, y aunque a veces la vida con sus bemoles me obliga a parar por unos días, consigo retomar, sumándole a eso que ahora tengo más método y técnica, así que no me resulta tan desafiante hacerlo.

Se puede decir que soy un pintor autodidacta, que realizo un trabajo con amor y consciencia. Me motiva y me alegra que otros puedan disfrutar el arte, llevando una de mis pinturas a sus casas.

Si has pensado tener una obra de arte y tienes un motivo que te guste, considérame, hablemos y veamos que resulta.

Abrazos y muchísimas gracias por haber dispuesto tu tiempo en leer esta historia.

Atte, Jaytaram

email: jaytaram@gmail.com WSP: +56 9 69081742